Comunicado del Centro Social (re)Okupado La Quimera

COMUNICADO EDIFICIO OKUPADO EN LA PLAZA DE CABESTREROS

Se recuperó el edificio abandonado de la Plaza de Cabestreros, por y para nosotr@s mismas: gentes del barrio y de los movimientos sociales de la ciudad. Dar vida a este enorme cadáver inmobiliario, la necesidad de contar con espacios donde desarrollar lo colectivo desde la horizontalidad y la autogestión, la voluntad de reinventar y experimentar maneras de vivir plenas, relacionarnos desde bases constitutivas de un mundo mejor… No faltan las razones que impulsaron la liberación del espacio hacia un proyecto nuevo, destinado a perdurar en el tiempo y arraigar en tod@s nosotr@s.

Estas inquietudes nos hicieron mirar a nuestro alrededor, conocer los espacios del barrio y sus gentes, su pasado y su presente. Es por ello que elegimos este lugar que inauguramos ahora. Este edificio fue ya un espacio social, liberado y autogestionado: en 1977 quedó abandonado el inmueble y así permaneció, cerrado, hasta 1999 en que fue liberado y convertido en el CSOA El Laboratorio 2; dos años duró la experiencia (aunque el proyecto venía de antes y no terminó ahí), volviendo a quedar clausurado hasta ahora. Nuestro acto de volver a okuparlo surge de considerar ilegítima la situación del lugar hasta ahora: mantener un espacio inutilizado durante tanto tiempo es inaceptable, es robárselo a una sociedad que lo necesita. Por ello decidimos abrirlo: queremos transformar este lugar muerto y encerrado en un espacio vivo y abierto.

Queremos, de nuevo, abrir las puertas a la creación colectiva, a la acción política directa. Queremos medios para ensayar geometrías de libertad, relaciones igualitarias. Queremos mantener un espacio liberado en el barrio, creando un lugar seguro, horizontal, autónomo y autogestionado. Queremos compartir desde el apoyo mutuo y los cuidados recíprocos. Queremos, en definitiva, experimentar nuevas maneras de hacer sociedad, de responder desde estas bases y desde la práctica transformadora cotidiana a tantas contradicciones de una sociedad vieja e injusta. Nunca como ahora se ha hecho tan evidente la necesidad de superar este mundo que se derrumba cada día ante nuestros ojos: este es un pasito más en esa dirección.

Como continuidad de otros centros sociales en el barrio (La Escoba, La Alarma, Malaya, La Mácula, Casablanca, Magerit, Raíces), el proyecto se nutre de muchos años de aciertos y errores, cambios y permanencias, de reflexiones, transformaciones y aprendizaje, de sueños que permanecen y energías que nunca podrán apagar. Hemos abierto unas puertas a todas las personas del barrio y la ciudad, ahora queda lo más importante: construirlo junt@s y hacerlo durar. El centro serás tú, será nosotr@s, pero también será tu ausencia si no formas parte del mismo.

“Hay dos maneras de no sufrir el infierno. La primera es fácil para muchos: aceptarlo y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio” . Las ciudades invisibles, Italo Calvino.

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